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A Ben Pon se le ocurre una idea genial.

1947

Una casualidad determinó la historia del automóvil. En abril del año 1947, el importador holandés Ben Pon estaba recorriendo los terrenos de la factoría de Volkswagen en Wolfsburgo cuando un vehículo curioso le llamó la atención. Lo habían fabricado por su cuenta un par de empleados de Volkswagen para facilitar un poco el transporte de planchas pesadas de una nave a otra. Poco después, el 23 de abril, aquella impresión inicial cristalizó repentinamente en una idea. Ben Pon dibujó en su libreta de notas el croquis de un tipo de vehículo que todavía no existía, con la cabina avanzada, motor trasero y estructura en forma de caja.

Este croquis supuso la señal de salida para un modelo que llegaría a contarse por millones: el Volkswagen Transporter. La clave era que venía a cubrir un nicho de mercado mucho antes incluso de que este término fuera acuñado; un nicho de mercado abierto en Europa Central por la Segunda Guerra Mundial y que no se iba a reducir en modo alguno a causa del impulso creciente de la economía. Lo que el mercado pedía eran vehículos de transporte sencillos, robustos, baratos de fabricar y de mantener y con una gran flexibilidad. Al principio el milagro económico aún parecía algo vacilante, pero estaba claro que los profesionales y pequeños industriales, los comerciantes al por menor y las empresas de tamaño medio necesitaban exactamente aquel vehículo que, con trazo grueso, había tomado forma en el pequeño bloc de notas de Ben Pon.

No sabemos a ciencia cierta si costó mucho esfuerzo convencer a los ingenieros de Wolfsburgo para que se arriesgaran en esta empresa. Sí sabemos que Ben Pon se mantuvo tenaz y logró convencer a Heinrich Nordhoff. Éste, no sin un cierto grado de escepticismo, puso a su departamento de diseño a trabajar en la idea. Y al cabo de muy poco tiempo el modelo original del Transporter tomó cuerpo.

1950

Aquel prototipo de formas notablemente redondeadas, que en noviembre de 1949 había sido objeto de una presentación interna en la fábrica a puerta cerrada, fue bautizado de inmediato con el nombre de "Bulli" (en alemán, bullig significa fornido). Pero el 8 de marzo de 1950, cuando la fábrica central emprendió la producción en serie de uno de los automóviles de mayor éxito de la historia, aquel nombre inicial pasó a ser un apodo cariñoso. El Transporter utilizaba el motor y los ejes del Escarabajo, pero prescindía de usar un bastidor con tubo central. En lugar de éste montaba una carrocería autoportante apoyada sobre un bastidor en escalera. Su carga útil era de unos 750 kg.

El motor tenía una cilindrada de 1131 c.c. y una potencia a 3300 r.p.m. de 18 kW. El VW Bus podía transportar a hasta ocho personas; sus dos filas de asientos traseras se podían desmontar con unas pocas operaciones manuales para transportar carga. La producción en serie comenzó el 8 de marzo a un ritmo de 10 vehículos al día. Esta primera generación del Transporter siguió fabricándose hasta el año 1967.

1951

Presentación del Samba Bus. Había sido concebido exclusivamente para el transporte de personas. Sentó nuevas referencias con su pintura de dos colores, techo enrollable, abundantes cromados y 21 ventanillas.

1952

Presentación de la versión Plataforma, que aún hoy sigue siendo el compañero ideal para los profesionales de la construcción y de muchos otros sectores. Los 4 m² de superficie de su plataforma se podían cubrir con lona y cerchas, lo que permitía disponer de un espacio de almacenamiento cerrado. El Plataforma con cabina doble se presentó en noviembre de 1958.

1953

El 23 de marzo se fundó la empresa "Volkswagen do Brasil S.A." en Sao Bernardo do Campo (Sao Paulo). Se convirtió en poco tiempo en una de las filiales extranjeras más importantes de la empresa. Al principio, los Volkswagen montados en Sao Paulo utilizaban piezas fabricadas en Alemania. Pero la relación de cambio de la divisa forzó muy pronto a la empresa a fabricar las piezas directamente en Brasil. Como allí no se daban las condiciones técnicas necesarias, la fábrica de Volkswagen convenció a otras empresas de la industria alemana para que se implicaran en Brasil y la cooperación tan positiva pudiera así continuar. Esta iniciativa económica se convirtió en un compromiso social y económico de alcance muy notable que contribuyó considerablemente al progreso económico de Brasil.

1954 - se toma la decisión de Hanóver

Al cabo de cuatro años, la línea de montaje de Wolfsburgo entregaba el Volkswagen Transporter número 100 000. Se había convertido en un vehículo comercial increíblemente universal que, ya entonces, contaba con más de 30 modelos distintos, desde el Bus hasta el Plataforma pasando por el Furgón. Y enseguida se hizo patente que había que construirle una fábrica propia; de lo contrario, Wolfsburgo quedaría pronto asfixiada por su éxito. Hasta entonces sólo se había logrado aumentar la producción del Transporter a través de medidas excepcionales. La producción diaria se encontraba en torno a 80 unidades. Finalmente, Heinrich Nordhoff se decidió a construir una "fábrica para el Transporter".

1955

El lugar idóneo para la fábrica nueva se encontró con rapidez: Hanóver. El 24 de enero de 1955 se adoptó la decisión de construir la fábrica nueva. Cinco semanas después, el 1 de marzo de 1955, Heinz Heinrich Nordhoff, conocido como "Mr. Volkswagen", puso personalmente la primera piedra.

Se había iniciado un capítulo nuevo en la historia del automóvil.